Día de santa Kali

El 2018 tuve la fortuna de estar un día antes de la celebración en Saintes Maries de la Mer, pueblo costero ubicado en la región de la Camarga muy cerca de Arles, en el sur de Francia. El lugar es un pueblo costero que cada 24 de mayo recibe a una gran mayoría de peregrinos, no sólo romaníes en su mayoría, sino también devotos de distintos lugares que se acercan a cantar, bailar y venerarla.

¿Pero quién es esta santa que parece un collage de muchas otras figuras religiosas y paganas?

Cuenta la tradición (y en lo personal es una certeza de pocas) que en este lugar llegó María Magdalena junto a Marta, Lázaro y otras personas cercana a Jesús, entre ellas María Salomé y María Jacobé para llevar las enseñanzas del maestro luego de su muerte y resurrección hacia Europa. Hay quienes cuentan que María Magdalena vendría embarazada esperando a su hija Sara, la que sería descendiente del linaje real de Jesús junto con ella, su pareja sagrada o “koinonos” pero también hay otros relatos nos cuentan que era una de sus sirvientas, una mujer egipcia de raza negra que las acompañaba. Sin embargo independiente a cuál sea su verdadero origen, el simbolismo de su figura enlaza con un sin número de sincretismos asociados a la figura de diosas anteriores al cristianismo, vinculadas a lo pagano y asociadas a la fertilidad, la sabiduría, pero también a la Diosa Kali destructora de mundos con el fin de renacer.
En lo personal, la figura de la Madre protectora de todas y todos, incluso de los marginados, de los laicos, de los pobres y todos los que nos hemos sentidos desamparados en algún momento o lugar cobra una fuerza apabullante, la sensación de calor, fuerza y esa mano que te vuelve a la vida es una realidad diaria en constante manifestación para mi.
Acá les dejo algunas fotografías que tomé ya hace más de cinco años en ese lugar mágico, lleno de vida y música donde sinceramente no podía imaginar hacía dónde este caminar me llevaría.

Feliz día de santa Sara Kali, la negra.